En Siem Reap compré mi boleto para Bangkok, el bus salía a
las 3 de la mañana, así que antes de irme fui al bar por unas cervecitas, y
luego regresé al hostal en donde se supone pasarían por mi a la 1:30 de la
mañana, y mas bien pasaron por mi a las 2:30. Después de dejarnos en una
banqueta a media calle esperamos al camión por otros 40 minutos, cuando
finalmente llegó me subí y prácticamente morí, no sin antes darme cuenta de que
el camión estaba sobrevendido y no había suficientes lugares. Como yo soy muy
viva llegué me subí apañé lugar y me dormí. Después de unas horas de viaje
llegamos a la frontera entre Camboya y Tailandia. Nos formamos con otras 500mil
personas para que nos sellaran la salida de Camboya y después de cruzar la
frontera caminando llegas a migración de Tailandia, he de decir que de todas
las fronteras que crucé esta es por mucho la mas llena, después de cruzar hacia
Tailandia sin problemas nos subieron por partes a unas minivans que nos
llevarían hasta Bangkok. El camino fue horrible, el conductor otra vez parecía
que lo iba persiguiendo Fittipaldi y veníamos rebotando por todos lados;
después de unas 2 horas llegamos a Bangkok, como a las 12 del día. Mi vuelo a
Delhi salía a la 1 de la mañana, así que tenía un día entero en Bangkok. En el
bus conocí a Matías, un danés súper buena onda, que me dejó poner mis cosas en
su hotel y me acompañó todo el día. Básicamente fuimos a un mall gigantesco
lleno de tiendas de lujo; no sé si ya sea mi foreverez o el haber pasado tanto
tiempo en países tan pobres pero me sentí muy fuera de lugar.
Finalmente regresé al hotel por mis cosas y tomé una minivan
al aeropuerto de Bangkok. La fila para mi vuelo, como era de esperarse, estaba
llena de indios (este es el gentilicio correcto, porque no todos son hindúes) y
la mayoría traía una o 2 televisiones de plasma o de leds o no se…una completa
locura!
El vuelo pasó sin complicaciones y me tocó sentarme junto a
una pareja que venía de regreso de su luna de miel, estuvimos platicando un
rato y todo el tiempo me veían sospechosamente hasta que el chico me dijo…¿si
sabes que en Delhi están como a 6 grados? Obvio yo venía casi que en shorts y
playera sin mangas y le puse cara de what???? No, no tenía la menor idea, aquí
es donde la falta de planeación comenzó a hacerse notar. No tuve ni la menor
intención de checar el clima, es la India y siempre hace calor o eso pensaba
yo. Mi vuelo llegó a las 4 de la mañana y casi que me puse toda la ropa que
traía en la maleta y eso no fue suficiente. Además del frío había muchísima
neblina, no estaba preparada ni física ni mentalmente para eso. Llegué al hotel
que mi amigo Manjul había reservado y me dormí. Al día siguiente nos vimos para
tomar unas cervezas (que con tanto frío ni se me antojaban) y para que me
presentara a Lee, un amigo suyo inglés, fotógrafo, que venía a tomar las fotos
de la boda, platicamos un buen rato y supuse que la pasaríamos bien. Después tuve
que ir a Karol Bagh, que es un mercado inmenso en Delhi en donde venden todo
tipo de ropa, para comprar ropitas para la boda (porque claro, mis shorts y mi
playera no eran el outfit indicado).
El 30 de Diciembre se llevó a cabo la ceremonia del anillo,
en donde los novios intercambian anillos, haciendo público y formal su
compromiso. (Haré un post especial de la boda, en donde les platicaré todos los
detalles)
Obviamente al día siguiente era año nuevo. Delhi no es
precisamente la ciudad de la fiesta, así que acabamos pasando año nuevo en un
bar en Pajar Gangh (que es el área donde se quedan todos los mochileros) porque
todas las fiestas eran en bares de hoteles 5 estrellas y no costaban menos de
10,000 rupias (o sea unos 180 dlls). La verdad la pasamos muy bien y justo
cuando llegó el 2013 nos levantamos a abrazar a un montón de extraños (en su
mayoría indios) y a desearles un feliz año nuevo. No fue como ningún otro año
nuevo de mi vida, normalmente siempre echo la fiesta hasta altas horas de la
madrugada, pero esta vez sería una noche tempranera y sin mucha fiesta.
La boda no sería sino hasta el 16 de enero, así que había 2
semanas que matar, por alguna u otra razón (de nuevo, la falta de planeación)
decidí quedarme en Delhi hasta el momento de la boda. Reservar trenes en India
es todo un problema, lo tienes que hacer por lo menos con una semana de
anticipación, sino es que mas, así que tratar de salir y regresar antes del 16
no parecía una buena opción. Después de año nuevo el frío se ponía cada día
peor, las noches estaban por los 2 o 3 grados y los días no rebasaban los 6 o
7, no había nada de sol y finalmente esto pegó en mi ánimo.
El 2 de Enero Manjul tuvo que irse de Delhi por razones de
trabajo, así que Lee y yo nos quedamos, tratando de hacernos compañía durante
los fríos días.
Ya lo sospechaba, pero ahora estoy segura, no estoy hecha
para los climas fríos ni para los lugares donde no hay sol, unos días fueron
suficientes para acabar con mi espíritu aventurero, no les voy a mentir, varios
de esos días pensé en comprar un boleto e irme de ahí, aunque al final no tenía
ningún sentido porque tenía que regresar, la boda era algo a lo que no quería
faltar, era una oportunidad única y no me la quería perder.
Fueron hasta ahora los días más difíciles del viaje, casi
una semana entera me la pasé en cama, no quería salir ni comer ni hacer nada de
nada. Creo que fue la combinación del frío con que llevo ya demasiado tiempo
lejos de casa. Como sea traté de no pasarla tan mal y casi todos los días salí
del cuarto aunque sea en las tardes para ver a Lee y comer algo.
Después de la ceremonia del anillo y cuando decidí quedarme
en Delhi me cambié a un “hotel” mucho mas barato, porque el que había reservado
Manjul era demasiado caro. Ahora veo que no fue la mejor idea, era un cuarto
minúsculo y súper frío, en un callejón bastante feo y creo que una rata vivía
en un hoyo en mi pared que estaba tapado con un cartón. Cabe mencionar que la
gente en Delhi no está preparada para este tipo de frío así que hacen fogatas
en la calle con lo que encuentran (papel, madera, plástico) y todos los días
hacían una justo debajo de mi cuarto, por lo que la mayoría del tiempo además
de todo, mi cuarto estaba lleno de humo. Obviamente después de varios días en
esas condiciones me enfermé de gripa, ya no aguantaba más y me cambié a un
hotel un poco mejor, al mismo tiempo el clima estaba mejorando bastante, así
que Lee y yo nos veíamos todos los días en la azotea del hotel, en donde hay un
restaurante, para tomar el sol cual lagartijas.
Algunos días fuimos a pasear, algunos otros íbamos al bar,
conocimos a bastantes personas, un día hasta fui al cine con un francés que
conocimos, toda una experiencia porque es un cine viejísimo que está en Pajar
Gangh (digamos que este lugar no es el mejor barrio de Delhi) adentro hacía
muchísimo frío y pasaron una película como de los 60’s completamente en hindi,
la verdad estuvo divertido.
Finalmente llegó el día en que Manjul y Bernardette, la
esposa de Lee, llegaban a Delhi, lo que significaba un cambio a nuestros días.
Claro que no todo podía ser miel sobre hojuelas (algo había que simplemente no
quería que me la pasara bien en Delhi) y me dio la muy temida Delhi belly, o
sea, la peor diarrea del viajero que jamás haya tenido y justo 2 días antes de
la boda. Lo único que me había mantenido de buen ánimo era la comida, que es
simplemente espectacular, pero ahora no podía comer nada y tenía que estar
cerca de un baño la mayoría del tiempo, nada divertido.
Un día antes de la boda la familia de la novia festeja la
ceremonia de la henna a la que también fuimos requeridos. Al día siguiente fue
la boda. Y sí, todo ese “sufrimiento” valió la pena, fue increíble y estoy más
que agradecida con Manjul por abrirme las puertas de su casa, por presentarme a
su familia y por dejarme ser parte de uno de los momentos más importantes para
su familia.
Después de la boda me quedé un par de días mas en Delhi
hasta que por fin llegó el momento de irme, unas semanas antes ya había
reservado mi boleto a Goa. Goa es un estado de la India famoso por sus playas,
hay bastantes y cada una es diferente, algunas son mas relajadas y en otras hay
raves casi todos los días.
Mi tren salía a las 3 de la tarde y ese día por la mañana
pensé en ir a comprar algunas cosas lo cual fue imposible porque estaba
lloviendo a cántaros. Así que después de pasar la mañana fría y con lluvia no
veía la hora de salir de ahí, tome un autorikshaw (que es básicamente lo mismo
que un tuk tuk) hacia la estación de tren, espere unos minutos en la plataforma
y llegó el tren, hay varios tipos de “asiento” o cama que se pueden comprar y
yo compré el 3ac, que son 6 camas por compartimiento, la verdad no está nada
mal, en especial si tienes la cama de hasta arriba porque en cualquier momento
te puedes subir a dormir; la cama de en medio y la de abajo durante el día no
están hechas porque la gente se sienta en la cama de hasta abajo, así que si
tienes esa o la de en medio te tienes que esperar a que sea de noche para poder
hacer tu cama (o a que todo mundo esté dispuesto a acostarse). El trayecto para
Goa era de mas de 2,000 km; o sea unas 39 horas en el tren. Así que antes de
irme compré un libro y cargué mi iPod.
El trayecto pasó sin ningún problema, la verdad el tren es
bastante cómodo y aunque fue mas de un día ni siquiera lo sentí, 2 días después
a las 6:40 de la mañana llegamos a Margaon, una de las 2 estaciones principales
de Goa. Para ese momento ya había decidido irme a Arambol, que es la playa que
Lee me había recomendado y resulta que en las camas de debajo de mi había 2
rusos que iban para allá (o eso había entendido yo). Resulta que ellos no
estaban viajando juntos, la chica iba a otro lugar en dirección a Arambol, a un
ashram a quedarse por unos 2 meses y el chico si iba a Arambol. Era la cuarta
vez que esta chica venía a este ashram así que ya tenía un taxista en la
estación que la estaba esperando, el viaje costaría 1500 rupias y yo pensé que
pagaríamos la tercera parte cada quien. Platicando con el taxista nos dijo que
él nos podía llevar a Arambol después de dejarla a ella por 500 rupias mas,
cuando vio nuestra cara de “no lo creo” nos dijo que nos podía dejar en Mapusa
(que es un pueblo grande) y que de ahí salían buses hacia Arambol. Cuando
llegamos a Mapusa la chica nos pidió 500 rupias entre los 2, no las 1000 que yo
había pensado y el bus local costaba 20 rupias, así que al final llegué a
Arambol (como 3 horas después) por solo 270 rupias.
Ya que llegamos Slava, el ruso y yo fuimos juntos a buscar
un lugar para dormir, finalmente encontré un cuarto bastante bien por 300
rupias (5.5dlls) bastante cerca de la playa y Slava decidió seguir buscando (no
lo he vuelto a ver).
Una vez que me instalé me fui a dar un paseo por la playa.
Arambol es LA playa de los hippies, mientras caminaba y se acercaba el
atardecer vi a 400 personas meditando otras 500 haciendo todo tipo de
actividades hippies (malabares, hula hula, lanzamiento de frisbee, yoga, las
bolitas esas a las que les prenden fuego, telas, performances varios) y había
un círculo inmenso de gente, en el centro estaban los tambores, onda Coyoacán y
muchísima gente bailando. He de confesar que esto está muy forever hasta para
mi.
Llevo ya varios días en esta playa, la mayoría de la gente
son rusos que no hablan mucho inglés y mas que viajeros son gente que viene por
largos periodos de tiempo, así que me siento un poco como la niña que se cambió
de escuela a la mitad del año. De cualquier forma lo he disfrutado mucho, he
descansado, he podido actualizar el blog y finalmente he tomado este tiempo
como el tiempo de meditar y analizar mis vivencias en el viaje y darme cuenta
de lo afortunada que soy por poder vivir esta experiencia.
Estoy tratando de hacer el post de la boda lo mas lindo
posible así que tal vez me tomé un par de días mas, pero se que lo van a
disfrutar mucho.
Saludos desde Arambol Beach, Goa!