Entonces decidimos que era momento de irnos de Phnom Penh.
Después de 5 horas en un bus llegamos a la playa, buscamos
un hotelillo lindo cerca de la playa y nos instalamos. En Sihanoukville hay
muchas playas diferentes, la playa en donde hay mas gente, bares y fiesta es
Serendipiti, ahí nos quedamos por 3 días…uno de los lugares con la cerveza mas
barata que yo haya visto (0.50c de dólar por un tarro), en esos días nos
relajamos, caminamos a las playas cercanas, comimos cosas baratas y tomamos
mucha cerveza (hacía mucho calor…en Camboya hace mucho calor). Después de
relajarnos y echar la fiesta ahí, decidimos ir a explorar una de las islas que
están cerca…hay como 10 islas y cada una ofrece cosas distintas; hoy en día
todas tienen bungalos muy básicos, la mayoría no tiene electricidad las 24
horas y en general son playas tranquilas sin mucha gente.
Después de preguntar un poco nos decidimos por Ko Rong
Samloem, una isla a la que llegas en un party boat (es un barco suficientemente
grande y por 20 dólares te lleva y te regresa a Sihanouk Ville, no tanta fiesta
porque la música es espantosa e incluye un trago gratis y el desayuno y el
chico de nuestro hotel secretamente nos lo vendió en 18 dlls!!!), el bote es
operado por el mismo dueño de los bungalos y diario sale del Sihanoukville a
las 9:30 de la mañana y regresa como a las 4:30 de la tarde, puedes visitar la
isla por un día o quedarte unos días y luego regresar en el bote.
El “hotel/bungalos/loquesea” se llama The Beach y cuando
llegamos tenía 3 semanas de haber abierto, todo era nuevo y estaba bastante
bien, había bungalos con baño adentro (15dlls) bungalos con baño compartido
(12dlls) y dormitorios, que eran unas camas gigantes colocadas en una
construcción de bambú con 3 paredes, es decir, la parte de en frente estaba
completamente abierta y con vista al mar; cada cama cuesta 5dlls o si la
compartes 3.75dlls por persona.
La isla es bastante grande, con arena blanca y agua súper
cristalina y del lado que estábamos solo había otros 2 hoteles, cada uno
bastante lejos del nuestro, así que se podría decir que estábamos en una isla
medio desierta…y si, se sentía como el paraíso!
Estando en la isla conocimos a Rotem, una israelí de 22
años, y a Sorep y Andi, una pareja de suizos como de 28 años y así pasamos los
5 días en la isla todos juntos, jugamos cartas, nadamos, nos asoleamos, jugamos
billar, dardos, voleybol (bueno, jugaron) hasta un día fuimos a pescar, gran
desilusión porque no pescamos ni un resfriado! También un par de veces fuimos
al otro lado de la isla, Lazy Beach, en donde hay otro hotel con mucho mejor
servicio pero mucho más caro (40dlls) y para llegar ahí hay que echarse una
caminada sabrosa de media hora en la selva.
Así pasaron los días y las noches hasta que fue momento de
regresar a Sihanoukville, pero antes de irnos conocimos a un grupo de ingleses
que nos recomendaron ir a Bamboo Island (o Ko Ru), así que regresamos a
Sihanoukville pasamos una noche ahí (los 6 en un cuarto gigante, que fue lo mas
barato que pudimos encontrar) y al día siguiente Rotem, Keller, Francois y yo
nos fuimos a Bamboo Island.
Esta isla es otra historia, había varios bungalos y
dormitorios, pero mucho mas “básicos”, por no decir otra cosa, y había bastante
mas gente. Nos quedamos en los dormitorios por 3 dlls la noche. Ahí pasamos
otros 3 días haciendo básicamente lo que uno siempre hace en la playa…oigan,
después de varios días de tanto estrés uno se merece unos días de relax…jojojo
(Godinez…sin llorar!).
Obviamente al estar con una israelí salió a la plática el
hecho de que soy judía (aunque nunca he practicado nada de religión, no hablo
hebreo ni nada, el simple hecho de decir que mi mamá es judía es suficiente
para ellos, TODOS siempre me decían “entonces eres judía” y pues para que negar
la cruz de mi parroquia…ja) y en esos días fue Hanukkah, así que Rotem no dejó
pasar la ocasión y todos los días prendimos las velas y ella hizo los rezos y
yo le ayudé, fue padre poder celebrarlo con todos los rituales
correspondientes.
Y bueno, después de tantos días en la playa era momento de
hacer otra cosa, Keller tenía que continuar su viaje porque le quedaba poco
tiempo y Francois se dirigía a Laos, así que Rotem y yo nos quedamos juntas y
nos fuimos de regreso a Phnom Penh.
¿Por qué regresaría a donde ya había ido? Bueno, pues ahora
les explico, mientras estaba en Vietnam y pensando en mis planes para año nuevo
decidí mandar algunos mensajes a varias personas, para saber que estarían
haciendo en las fiestas, uno de esos mensajes fue para Manjul, un viejo amigo
que conocí la primera vez que fui a la India. En el mensaje le preguntaba que
cuales eran sus planes para año nuevo y que si estaría en la India y cuando por
fin me contestó me dijo que su hermana se estaría casando en esas fechas, y que
si tenía tiempo de pasar por Delhi con gusto me invitaba a la boda…no lo podía
creer!! Me habían invitado a una boda hindú!!
Así que sin pensarlo empecé a buscar boletos para la India y
el mas barato (por mucho) salía desde Bangkok, y como ya les había contado, o
igual no, todos los mexicanos necesitamos visa para entrar a Tailandia…la
mayoría de la gente no necesita, pero nosotros si…GRACIAS! Así que después de
comprar mi boleto tenía que tramitar la visa a Tailandia y he ahí la razón de
mi regreso a la capital, una visita a la embajada de Tailandia.
Y bueno, Rotem también estaba pensando ir a Tailandia, ella
no necesita visa pero si la saca puede quedarse en Tailandia por 60 días (esto
va para las demás nacionalidades, si llegas por avión te dan 30 días y si
llegas por tierra te dan 15, así que si desean quedarse mas tiempo sin tener
que salir del país y volver, lo que mas les conviene es tramitar una visa antes
de llegar a Tailandia, esto es generalmente mucho mas barato que salir y
volver, ya sea por tierra o por aire) así que también tramitó la suya.
Ya que estábamos en Phnom Penh Rotem decidió llevarme al bet
chiabad, que es algo así como una casa en la que está un rabino y su familia y
en donde cualquier judío que esté por ahí es bienvenido a ir y convivir con
otros judíos, así que fuimos para los 2 últimos días de hanukkah. Fue una
experiencia súper padre, aunque no hablo hebreo me recibieron súper bien (la
verdad no sin antes preguntar si era judía) y nos dieron de cenar cosas
deliciosas y gratis!! La mayoría de la gente son judíos que viven en Pnhom Penh,
pero algunos otros son viajeros que pasan por ahí. Es lindo saber que
pertenezco a una gran comunidad que siempre está dispuesta a ayudarte.
Después de dejar nuestros pasaportes en la embajada no tenía
mucho caso quedarnos en Phnom Penh a esperarla así que nos fuimos hacia el
norte a un pueblo llamado Banlung. Esta fue toda una experiencia ya que no es
el lugar mas turístico de Camboya y pasamos algunas dificultades para
comunicarnos.
Estando en Banlung tomamos un tour en el que nos llevaron a
3 cascadas diferentes, a una laguna (increíble) y a la cima de un cerro en
donde hay un buda reclinado bastante grande y en donde vimos el atardecer. Lo
mas interesante del tour fue que era en moto, así que cada una teníamos un
conductor que nos llevó por todos lados, sin casco, claro. Temí un poco por mi
vida, pero al final todo estuvo muy bien. Ese día por la noche regresamos al
hotel y a unas 2 casas había un “sonido” con música súper fuerte, preguntamos
que era y resulta que había una boda. Después de descansar un rato decidimos
pasar por ahí a ver que había y cuando llegamos la gente súper amable nos
invitó a pasar, la boda estaba a punto de terminar pero todos estaban bailando
así que nos unimos, fue tan divertido…bailamos Gangman Style unas 47 veces!
Después de la boda descubrimos que no teníamos suficiente
tiempo para hacer una excursión por la selva de mas de un día (hay excursiones
de hasta 14 días, te adentras en la selva y duermes en hamacas con mosquiteros,
te cocinan, la verdad sonaba bastante bien) así que después de preguntar en
muchos lugares nos fuimos a la excursión con una pareja de holandeses que
conocimos en la laguna.
Fue un trekking de 6 horas por la selva…la verdad nada del
otro mundo, vimos varios ríos y cascadas y hacía muchísimo calor, la pasamos
muy bien porque los holandeses eran súper buena onda! Y bueno, creo que ya hice
suficientes trekkings como para unos 2 años.
Después de eso volvimos a Phnom Penh para recoger los
pasaportes y, después de casi 2 semanas viajando juntas, llegó el momento de
separarnos, Rotem fue una excelente compañera de viaje y estoy segura de que
nos encontraremos de nuevo (posiblemente en mi viaje a Israel…que será pronto!)
Así que me fui a Siem Reap, la ciudad más conocida y
turística de Camboya porque en ella están las ruinas de Angkor.
Angkor es la región que sirvió como asentamiento principal
del imperio Khmer entre el siglo IX y XV. Angkor Wat es el templo religioso mas
grande del mundo y fue construido en la capital del Imperio Khmer en el siglo
12, primero fue un templo dedicado a Vishnú y después se volvió un templo
budista. En Angkor hay aproximadamente 1000 edificaciones, algunas son muy
pequeñas o están esperando a ser restauradas y las que se pueden visitar son
como 10 o 15.
El boleto para visitar las ruinas por 1 día cuesta 20 dlls,
por 3 días 40 dlls y por una semana 60 dlls; la verdad que no es nada barato,
tomando en cuenta que hay gente en Camboya que gana 30 dlls al mes, además el
lugar ni siquiera es del gobierno, es manejado por un grupo de koreanos o algo
así, pero bueno, era algo que yo tenía muchas ganas de ver.
Así que el primer día que fui a los templos (me tomé un par
de días de relax…ya saben, demasiado estrés) renté una bicicleta por 2 dlls
(muy caro, la pude haber conseguido por 1) y me fui con Lily, una chica de USA
que conocí en el hostal, a Angkor Wat, que es el templo principal; es muy
grande e impresionante, pero tengo que confesar que Angkor Thom, que es el
templo que le sigue en tamaño e importancia me pareció mucho mas lindo. Lily ya
había visitado los demás templos y solo le faltaba el principal así que después
de la visita ella se regresó al hostal y yo continué sola, así me aventé unos 25 km en bici visitando
casi todos los templos, no se imaginan el calor que hacía…sudé como nunca, pero
vi la mayoría de los templos y la verdad me encantaron, mucha gente dice que se
pueden ver en un día, todo depende de ustedes y su intensidad, mucha gente solo
va a Angkor Wat, en lo personal descubrí que si me gustan las ruinas y templos
viejos y fui 2 días (obvio compré el de 3 días, pero de verdad no saben lo difícil
que es pedalear con ese calor, por eso nada mas fui 2 días).
En el camión de Phnom Penh a Siem Reap conocí a Ricardo, un
portugués que ha vivido en las canarias por algunos años y que habla perfecto
español y él me presentó a Doron y a Gay, 2 israelís que él conoció en Laos,
con ellos 3 pasé algunos días y varias chelas, hasta por margaritas fuimos a un
restaurante mexicano.
Finalmente un día decidimos ir a ver el amanecer a Angkor
Wat, es una de esas cosas que todo mundo dice que “tienes que hacer” pero ahí
les va la verdadera historia, te tienes que levantar como a las 4:30 de la mañana,
para agarrar un tuk tuk, o tu bici si estás dispuesto a pedalear de noche, una
vez que llegas a Angkor Wat y te checan tu boleto entras al templo y tienes que
pelear con aproximadamente 500 personas por un espacio para tomar “la” foto del
amanecer. Me alegra haberlo hecho porque así puedo decirles que absolutamente
no vale la pena, en mi muy personal opinión…eso de levantarte cuando la gente
viene regresando de la fiesta, tener que esperar a tu taxista, si es que llega,
porque el nuestro no llegó y tuvimos que conseguir a otro, llegar al lugar y de
verdad no poder tomar una foto sin que salga alguien, y el amanecer tampoco fue
el mas espectacular. La única ventaja de hacerlo es que puedes visitar los
demás templos sin tanta gente y evitando el calor que después de las 11 de la
mañana es bastante insoportable. Así que después del amanecer fuimos a algunos
otros templos a los que yo no había ido (por ejemplo el templo que sale en Tomb
Raider) y como a las 12 del día nos regresamos al hostal.
Y así pasaron los días y las noches y llegó la navidad. Fue
la Navidad mas extraña de mi vida, no me di cuenta que era esa época del año
hasta que llegó el mero día, cómo por estas latitudes nadie festeja, no hay
decoraciones, ni villancicos (gracias Dios) ni nada de esas cosas, no se siente
el espíritu y bueno, no hace frío ni nada, entonces menos.
El día de Nochebuena en el hostal organizaron una fiesta,
así que estuvimos en el bar del hostal como hasta las 12 y luego nos fuimos a
Pub Street, que como su nombre lo indica, es una calle llena de bares,
básicamente lo que hay que hacer por las noches en Siem Reap. El bar mas
conocido, no uno de mis favoritos, se llama Angkor What? y es como un antro en
donde ponen música occidental y hay mucho “gringo borracho” (no son gringos,
pero ustedes han estado en Cancún y entienden el concepto, no?) ahí tomamos
otras copitas y así terminó la Nochebuena.
Al día siguiente en el hostal hubo películas navideñas y la
cena de navidad (confesión, yo no sabía que en otros países la gente cena el 25
de Diciembre y el 24 no hacen absolutamente nada, pero así es) misma que
costaba 15 dlls, por lo que decidí no participar en ella (una comida regular en
Camboya es como de 3 dlls y ya si te quieres ver muy padrino unos 7 u 8…15 es
una locura!) No hubo ningún regalo ni nada, lo que si es que gracias a la
diferencia de horario me pude levantar (un poco cruda) y skypear con mi familia
justo antes de que cenaran en casa de mi tío y aunque suene de lo mas cursi, mejor
regalo no pude haber tenido!
La navidad anunciaba el final de mi visita a Camboya, mi
visa expiraba en unos días y tenía que irme hacia Bangkok para tomar mi vuelo a
Delhi.
Camboya fue una absoluta sorpresa, llegué pensando que sería
una visita de 1 o 2 semanas y se convirtió en uno de mis lugares favoritos,
todavía no puedo descifrar bien que es, el clima, la gente tan sonriente, su
difícil pasado y cómo lo han superado, las hermosas playas, lo extremadamente
barato que es, la rica comida…algo tiene que me maravilló por completo. Así que
si tienen la oportunidad de visitar Camboya no lo piensen ni 2 veces, porque no
se arrepentirán.
Saludos desde Delhi.
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